¡Adiós a la renuncia silenciosa! Llegó el unbossing consciente

2 min de lectura

Publicado el 09/02/26

Esta tendencia está protagonizada sobre todo por la generación Z, que lejos de buscar escalar en la pirámide organizacional, quieren tomarse el tiempo para repensarse como líderes.

Hasta hace poco tiempo, los titulares de los blogs hablaban de la quiet quitting o renuncia silenciosa: es decir, colaboradores que dejaban de esforzarse más allá de lo imprescindible, cumpliendo solo con lo mínimo exigido y desconectándose emocionalmente de su trabajo. Ahora, este fenómeno está evolucionando, y por eso hablamos de una nueva mirada que se concreta en el unbossing consciente.

¿De qué se trata esta nueva tendencia? Propone repensar el liderazgo y la forma en que se concibe la relación entre personas y trabajo. Y, como muchas de las grandes tendencias del mercado laboral actual, la Generación Z es la que está empujando este cambio.

Vayamos al origen. El término unbossing surgió como reacción a las formas tradicionales de liderazgo que privilegiaban jerarquía, control y supervisión. El unbossing consciente va un paso más allá: es una forma de liderar y colaborar que pone en el centro la autonomía, el propósito y la confianza mutua entre organizaciones y personas.

En esta nueva tendencia predomina:

· El foco deja de estar en la autoridad formal para centrarse en la contribución real.

· Las decisiones se toman con base en diálogo y contexto, no solo en órdenes.

· La responsabilidad se comparte y se ejerce con sentido y propósito.

· El trabajo deja de medirse por horas o presencia, y pasa a medirse por impacto y aprendizaje.

En lugar de colaboradores que simplemente cumplen órdenes o realizan tareas mecánicas, el unbossing consciente promueve equipos en los que cada persona tiene voz, sentido de pertenencia y espacio para proponer y construir.

Gen Z: por qué lo impulsan

Esta tendencia viene siendo empujada sobre todo por la Generación Z, que están pensando con profundidad cómo quieren que sea su relación con el mundo laboral.

En este punto, los jóvenes no solo añoran un buen sueldo, sino que quiere que su trabajo tenga sentido. Esta búsqueda de significado los impulsa a exigir entornos donde puedan crecer, aportar ideas y sentirse valorados. El unbossing consciente les ofrece una forma de trabajo más alineada con sus valores.

Habiendo crecido con acceso a información diversa, herramientas colaborativas y aprendizaje autodirigido, esta generación está menos dispuesta a aceptar estructuras rígidas y jerárquicas. Prefieren equipos donde se confía en su criterio y su capacidad para resolver problemas.

Además, más allá del trabajo en sí, la Generación Z apuesta por modelos laborales que respeten su vida personal, su salud mental y sus proyectos de vida. Esta sensibilidad se traduce en una demanda por estructuras organizativas que promuevan liderazgo consciente y colaboración auténtica.

El unbossing consciente en la región

Esta tendencia ya se observa en América Latina, por eso es preciso que las empresas empiecen a tenerla en cuenta y a desarrollarla, porque se vuelve esencial para que puedan atraer y fidelizar al talento en un entorno competitivo.

El unbossing consciente representa un cambio profundo en cómo las personas quieren vivir su trabajo: con sentido, autonomía, colaboración y crecimiento. No es simplemente facilitar que escalen en la pirámide, sino repensar la manera en que las organizaciones y las personas se relacionan, aprenden y progresan juntas.

Comprender este movimiento es clave para construir organizaciones más resilientes, atractivas y capaces de crecer en un mundo en el que el talento las elige, pero donde también las organizaciones los escogen. Cuando esto sucede, el vínculo se vuelve más fuerte.