Cómo la tecnología está cambiando los talentos más demandados en el agro

3 min de lectura

Publicado el 16/10/26

Agronomía, datos, inteligencia artificial, automatización y biotecnología empiezan a combinarse en nuevos roles que buscan responder a una industria cada vez más tecnológica y orientada a la eficiencia. 

En diferentes notas, en este blog de Manpower, venimos abordando cómo la incorporación de la tecnología está cambiando el día a día del agro. Si bien los conocimientos tradicionales siguen siendo fundamentales, empiezan a combinarse con capacidades que hasta hace algunos años eran propias de otros sectores: análisis de datos, programación, inteligencia artificial (IA), automatización, ciberseguridad y gestión de tecnologías. En definitiva, hoy el campo busca perfiles que dominen ambos mundos.

La transformación puede observarse en la expansión del ecosistema AgTech regional. El relevamiento Radar AgTech LAC 2026, presentado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Embrapa, Homo Ludens y SP Ventures, identificó 2.656 startups tecnológicas vinculadas con el sector agropecuario en 23 países de América Latina y el Caribe.

La dimensión de este ecosistema ayuda a explicar por qué están apareciendo nuevas necesidades de talento. Las AgTech desarrollan soluciones para distintas etapas de la cadena: desde la gestión de las operaciones en el campo hasta el monitoreo de cultivos, la logística, las finanzas, la comercialización y la sostenibilidad.

Crecimiento en expansión

El crecimiento de estas soluciones también atrae inversión. Según la Asociación para la Inversión de Capital Privado en América Latina (LAVCA), las startups AgTech de América Latina recibieron US$200 millones en 42 operaciones durante 2024, un monto 5,4 veces superior al capital invertido en 2020. Entre las áreas que despertaron mayor interés aparecen las soluciones financieras para productores, la gestión sostenible de recursos y los bioinsumos.

Este escenario genera una demanda creciente de perfiles híbridos, tal como lo mencionamos al iniciar esta nota. Un especialista en agricultura de precisión, por ejemplo, necesita comprender tanto las variables agronómicas como la información que generan los sensores y las herramientas de análisis. Un profesional dedicado a automatización debe conocer los procesos productivos y, al mismo tiempo, trabajar con sistemas tecnológicos.

Datos para mejorar

Uno de los grandes cambios está relacionado con la cantidad de información que genera actualmente una explotación agropecuaria. Datos sobre humedad del suelo, clima, imágenes satelitales, rendimiento, fertilización, comportamiento de cultivos y funcionamiento de maquinaria pueden integrarse para tomar decisiones más precisas. Esto genera una mayor demanda de profesionales capaces de interpretar información y convertirla en decisiones productivas.

Por eso, los perfiles vinculados con data analytics, data science e IA comienzan a ocupar un espacio mayor dentro del ecosistema agropecuario. No necesariamente se trata de especialistas que vienen exclusivamente del mundo tecnológico: también pueden ser profesionales del agro que incorporan competencias digitales.

La tecnología por sí sola no determina cuándo sembrar, cuánto regar o cómo manejar una determinada parcela. Necesita conocimiento sobre el cultivo, el suelo, el clima, los mercados y las condiciones particulares de cada producción. Por eso, la combinación entre experiencia sectorial y capacidades digitales adquiere cada vez mayor valor.

La sostenibilidad también juega

La transformación tecnológica del agro está vinculada además con otro desafío: producir más utilizando los recursos de manera más eficiente. La gestión del agua, el uso de insumos, la reducción de emisiones, la trazabilidad y la adaptación al cambio climático están impulsando nuevas soluciones y, con ellas, nuevas capacidades.

Esto significa que crecerá la necesidad de personas capaces de gestionar proyectos de transformación, acompañar procesos de adopción y conectar las necesidades del productor con las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías, pero teniendo en cuenta el impacto en el ambiente.

En este contexto aparecen perfiles vinculados con sostenibilidad, trazabilidad, gestión ambiental y economía de recursos, que pueden trabajar junto con especialistas tecnológicos y profesionales del agro.

Por todo esto, el desafío para las empresas será encontrar profesionales que reúnan capacidades tanto TI como del agro en sí. Queda claro que la transformación del agro no implica reemplazar perfiles tradicionales por especialistas tecnológicos, sino en aprovechar la oportunidad al desarrollar nuevas capacidades dentro de los equipos existentes.