Se trata de una construcción que está quedando obsoleta en muchas empresas. Ir hacia modelos más flexibles aporta ventajas que facilitan la innovación y la productividad.
Años atrás, las organizaciones tradicionalmente operaban bajo un modelo de silos, es decir, cada departamento o equipo estaba prácticamente encerrado en su propia problemática y mirada, e interactuaba poco con sus “vecinos”, los otros sectores de la empresa.
Entonces, si finanzas necesitaba vincularse con compras, lo hacía puntualmente por lo que requería, pero no había un plan para trabajar de manera conjunta. Y este es solo un ejemplo.
Con la transformación cultura de los últimos años, a lo que se suma la digital, el sistema de silos empezó a quedar obsoleto, porque al aumentar la comunicación entre los departamentos se vio cómo cada organización ganaba dinamismo: mejoraba la colaboración entre los equipos y aumentaba la capacidad para innovar.
Estrategias para romper los silos organizacionales
Entonces, quedó claro que el enfoque caracterizado por departamentos aislados que trabajan de manera independiente afecta la agilidad y eficiencia del negocio. Superar esta estructura es clave para fomentar un entorno más integrado y productivo.
¿Cómo hacerlo? Desde Talent Solutions les acercamos algunas opciones:
Ventajas de una organización sin silos
Cuando una empresa empieza a operar en un modo más dinámico, los beneficios en la operación de todos los días empiezan a hacerse evidentes. Entre ellos se destacan:
Eliminar los silos organizacionales no solo mejora la eficiencia y el rendimiento, sino que también fortalece la cultura corporativa y la capacidad de innovación. Una organización integrada es una organización más ágil, competitiva y preparada para afrontar los desafíos del futuro.