A nivel global, crece entre los talentos una nueva tendencia: abrazarse al trabajo que cada uno está desarrollando, y hacerlo con compromiso.
En el actual y cambiante universo del trabajo, las formas en que las personas se relacionan con sus empleos están en constante evolución. Mientras que términos como job hopping (cambiar de trabajo con frecuencia) o quiet quitting (hacer solo lo mínimo esperado) ganaron notoriedad en los últimos años, otro fenómeno menos comentado, pero igualmente relevante está emergiendo: el job hugging.
Más que una moda o una etiqueta de redes sociales, job hugging describe una actitud profesional que viene ganando terreno en el contexto post-pandemia y en economías marcadas por la incertidumbre: se trata de “abrazar” el empleo de forma profunda, con compromiso, propósito y mirada a largo plazo.
No estamos hablando simplemente de permanecer mucho tiempo en el mismo trabajo. Tampoco es resignación ni miedo al cambio. Es una forma de vinculación que implica que el colaborador:
· Valora la estabilidad sin renunciar al crecimiento.
· Construye una trayectoria dentro de una organización.
· Se identifica con la misión, la cultura y los objetivos de su empresa.
· Ve su rol como parte de una historia profesional más amplia.
· Se compromete con el aprendizaje continuo y aporta valor a largo plazo.
Cómo y por qué surgió esta tendencia
Tanto las generaciones más jóvenes como los profesionales experimentados buscan trabajos que no solo les paguen bien, sino que le aporten significado a sus vidas y todo esto en un contexto de bienestar. El objetivo ya no es tener un buen empleo, sino tener un trabajo que se pueda sostener en el tiempo sin desgaste emocional excesivo.
A su vez, no se puede ignorar que estamos en contextos más volátiles que nunca, tanto en los cambios del modo de trabajar como en las economías de los países. Entonces, la estabilidad y la proyección dentro de una misma organización se valoran de forma especial. No como resignación, sino como estrategia de crecimiento personal y profesional.
En este sentido, muchas organizaciones están invirtiendo en generar una cultura interna, diseñar planes de carrera y ofrecer capacitación continua. Esto provocó que parte de la fuerza laboral desarrolle vínculos más fuertes y duraderos con las empresas en las que se desarrollan, porque no solo encuentran estabilidad, sino también oportunidades de actualización profesional.
¿Qué elementos favorecen el job hugging en las organizaciones?
· Cultura organizacional con propósito: Una empresa que comunica visión, valores y sentido de impacto atrae perfiles que buscan más que un sueldo: buscan significado.
· Planes de carrera claros: Si hay rutas de crecimiento, oportunidades de desarrollo y expectativas definidas, las personas pueden imaginar un futuro dentro de la empresa.
· Espacios de aprendizaje continuo: Capacitación frecuente, mentorías, certificaciones internas y proyectos desafiantes son combustibles para el job hugging.
· Liderazgo humano: Líderes que acompañan, escuchan y empoderan fortalecen vínculos y hacen que las personas se identifiquen con la organización.
· Buen equilibrio trabajo–vida: La estabilidad emocional y física se vuelve un factor estratégico para que las personas quieran quedarse.
Queda claro que el job hugging no es una etiqueta pasajera ni un concepto discursivo. Es una diferente forma de vinculación laboral, que reconoce que, además de la seguridad financiera, las personas buscan trabajos que les den propósito, crecimiento y un lugar donde desarrollar su carrera sin desgastarse.
Para las empresas, comprender este fenómeno no es solo relevante: es una ventaja competitiva en un mercado donde atender al talento con mirada humana ya no es opcional, sino estratégico.