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Mundial y trabajo: cómo acompañar a los colaboradores durante la competencia

Escrito por Manpower México | 11/06/26

Flexibilidad, bienestar y experiencias compartidas son algunas de las estrategias que las organizaciones impulsan. Estas sirven para estar junto a los equipos, pero también para fomentar espacios de interacción entre sus integrantes. 

Vivimos en América Latina, qué implica esto: que no es posible oponerse a todo lo que se vive alrededor de cada Mundial de fútbol. Por eso, las empresas aprovechan estas oportunidades para transformar en una experiencia positiva cada partido de las diferentes selecciones. Lejos de pelearse por sostener la productividad, las organizaciones entienden que estas competencias son parte del acervo cultural de las sociedades.

Además, seamos claros, el torneo no dura más que unas semanas, y cómo perder la facilidad que existe en la región de embanderarnos tras objetivos comunes. Entonces, mientras muchas empresas suelen ver estos eventos como una posible amenaza para la productividad, cada vez más organizaciones entienden que también pueden convertirse en una oportunidad para fortalecer el clima laboral, el sentido de pertenencia y la experiencia del colaborador.

Como en la actualidad el bienestar y la flexibilidad son cada vez más valorados, acompañar a los equipos durante un evento de esta magnitud puede tener un impacto positivo en el compromiso y la motivación. El desafío no pasa por “frenar” la pasión futbolera, sino por encontrar formas inteligentes de integrarla a la dinámica laboral sin perder de vista los objetivos del negocio.

Salir a la cancha

Una de las estrategias más efectivas tiene que ver con la flexibilidad. Permitir horarios adaptados durante partidos importantes, habilitar esquemas híbridos más flexibles o incluso reorganizar reuniones críticas puede marcar una gran diferencia en la percepción que los colaboradores tienen de la empresa. En muchos casos, pequeños gestos generan un impacto mucho más fuerte que grandes beneficios económicos, porque transmiten empatía y cercanía.

También aparecen oportunidades vinculadas a la construcción de cultura organizacional. Los mundiales funcionan como espacios naturales para fomentar actividades internas que impulsen la integración entre equipos. Desde trivias y juegos hasta espacios para ver partidos en conjunto, desayunos temáticos o iniciativas solidarias relacionadas con el evento, las empresas pueden aprovechar este contexto para generar experiencias compartidas que fortalezcan vínculos y mejoren la conexión entre las personas.

Otro aspecto importante es entender que el Mundial también atraviesa emocionalmente a los colaboradores. Habrá momentos de euforia, tensión o frustración colectiva que inevitablemente impactarán en el día a día laboral. En este escenario, los líderes cumplen un rol fundamental: acompañar el clima emocional de sus equipos, promover conversaciones más humanas y evitar miradas rígidas que desconozcan el contexto social y cultural que representa el fútbol en muchos países.

Entrenar entre todos

Otro punto importante es que este tipo de eventos puede ser una excusa interesante para trabajar habilidades blandas y dinámicas de equipo. El deporte pone sobre la mesa conceptos como colaboración, liderazgo, resiliencia, manejo de la presión y trabajo por objetivos comunes, valores que también forman parte del mundo laboral. Muchas compañías aprovechan estos momentos para reforzar mensajes internos vinculados a la cultura y los desafíos organizacionales.

Por supuesto, acompañar a los colaboradores no significa perder de vista la productividad. La clave está en encontrar equilibrio. Las empresas que logran gestionar estos eventos con planificación, comunicación clara y flexibilidad suelen obtener mejores resultados que aquellas que intentan imponer restricciones excesivas. Es más, las organizaciones que contemplan los intereses personales y culturales de sus equipos tienden a generar mayores niveles de compromiso y satisfacción.

Por todo esto, este Mundial representa mucho más que un evento deportivo. Para las empresas, puede convertirse en una oportunidad concreta para conectar con las personas desde un lugar más cercano, humano y emocional.