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Mundial en la oficina: ideas para vivirlo en equipo

Escrito por Manpower México | 30/04/26

Sin dudas se trata de uno de los eventos deportivos que más presencia tiene en las empresas. Entonces, cómo capitalizar el entusiasmo de la hinchada para fortalecer el clima laboral. 

Todos miran el fixture y programan las reuniones en horarios que no se cruzan con los partidos de su seleccionado (tampoco con el resto de los equipos de su grupo). Siempre existe alguien encargado de planificar qué se comerá durante el match y hasta están los que organizan la decoración de los escritorios.

Es que cada vez que llega un Mundial de Fútbol algo cambia. Las conversaciones giran en torno a los partidos, aparecen las camisetas, los grupos de WhatsApp se activan y el ánimo colectivo se transforma. Ese entusiasmo puede ser una gran oportunidad para las empresas.

Lejos de ser una distracción, el Mundial bien gestionado puede convertirse en una herramienta poderosa para fortalecer el clima laboral. Integrar este tipo de eventos culturales a la dinámica diaria no solo mejora el ánimo, sino que también fomenta la conexión entre las personas, algo clave en entornos cada vez más híbridos o distribuidos.

Hinchada interna

Frente a este panorama, ¿qué pueden hacer las organizaciones para que la Copa del Mundo juegue a su favor?

Una de las acciones más simples —y efectivas— es organizar espacios para ver los partidos. Ya sea en una sala común, con una pantalla compartida o incluso en modalidad virtual, generar ese momento colectivo rompe con la rutina y habilita un tipo de interacción más relajada. Personas que quizás no trabajan juntas empiezan a compartir, opinar, celebrar o sufrir un gol, y ahí es donde se construyen vínculos más genuinos.

Otra iniciativa clásica, pero que sigue funcionando, es el “prode” o quiniela interna. Armar una competencia amistosa donde cada persona pronostique resultados no solo suma diversión, sino que también activa conversaciones y pequeñas rivalidades sanas que dinamizan el día a día. Incluso se pueden sumar premios simbólicos, que no necesariamente tienen que ser materiales: desde elegir la música de la oficina hasta un día de home office extra.

También se pueden impulsar dinámicas más creativas, como días temáticos donde las personas vayan con la camiseta de su selección, trivias sobre la historia de los mundiales o desafíos vinculados a distintos países. Estas acciones, aunque parezcan simples, ayudan a generar momentos compartidos que salen de la lógica estrictamente laboral.

Todos ganan

Ahora bien, el impacto de estas iniciativas va más allá de lo lúdico. Cuando una empresa habilita estos espacios, está enviando un mensaje claro: entiende que sus colaboradores no son solo roles, sino personas con intereses, emociones y pasiones. Ese reconocimiento tiene un efecto directo en el clima laboral, porque genera cercanía, humaniza los vínculos y mejora la percepción del entorno de trabajo.

Además, este tipo de acciones favorece la integración. En equipos diversos, donde conviven distintas edades, áreas o incluso culturas, el fútbol funciona como un lenguaje común. No hace falta ser fanático para participar; muchas veces alcanza con sumarse a la experiencia colectiva.

Por supuesto, hay un punto clave a tener en cuenta: la inclusión. No todas las personas viven el Mundial de la misma manera, ni todas se sienten representadas por el fútbol. Por eso, es importante que estas iniciativas no sean obligatorias ni excluyentes, sino una invitación abierta a participar. El objetivo no es imponer una cultura, sino generar espacios donde cada uno pueda sumarse desde su lugar.

En contextos donde sostener el compromiso y la conexión es cada vez más desafiante, estas pequeñas acciones pueden marcar una gran diferencia. Por eso es importante entender que el clima laboral también se juega en esos momentos compartidos.