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Del vestuario a la oficina: qué esperan hoy los equipos de sus líderes

Escrito por Manpower México | 08/06/26

 Mientras el mundo mira el comienzo de un nuevo Mundial de Fútbol, las conversaciones sobre liderazgo vuelven a ocupar el centro de la escena. Qué tienen en común los capitanes de un equipo y los líderes dentro de las empresas.  

Decidir bajo presión, velar por el bienestar de todos los integrantes del equipo, conquistar objetivos y salir a ganar. Todas acciones que podrían aplicar tanto a líderes de empresas como a capitanes de fútbol. Y es que cada vez que empieza un Mundial, surge el paralelismo entre el mundo corporativo y el deporte.

¿Por qué sucede esto? La respuesta tiene mucho que ver con lo que sucede hoy dentro de las organizaciones. Durante años, tanto en el fútbol como en las empresas el liderazgo estuvo asociado principalmente a la autoridad, el control y la capacidad de imponer decisiones. El capitán, a su vez, era quien más gritaba; el jefe, quien daba órdenes. Sin embargo, los equipos y las dinámicas laborales cambiaron.

También cambió la forma en que las personas entienden el liderazgo. Hoy, tanto un plantel de fútbol como un equipo de trabajo esperan algo diferente de quienes los conducen.

Liderazgo en evolución

La primera gran expectativa que se modificó es qué sucede con la confianza. Los equipos necesitan líderes que transmitan seguridad incluso en contextos inciertos. En el fútbol, eso se ve cuando un capitán logra sostener al grupo después de un gol en contra o en un partido complicado. En las empresas, aparece cuando un líder puede dar claridad en medio de cambios, crisis o transformaciones constantes.

En este punto, el contexto actual se parece bastante a un torneo largo y exigente: presión permanente, necesidad de adaptación rápida y resultados que cambian semana a semana. En ese escenario, las personas buscan referentes capaces de ordenar emocionalmente al equipo.

La cercanía también se volvió fundamental. Hoy, los jugadores valoran capitanes que escuchen, acompañen y entiendan lo que le pasa al grupo más allá del rendimiento deportivo. Y algo similar ocurre dentro de las organizaciones. Los colaboradores esperan líderes accesibles, humanos y empáticos, capaces de conectar con las personas y no solo con los objetivos.

Otro punto clave es el ejemplo. En el fútbol, los capitanes más valorados no suelen ser solamente los más talentosos, sino quienes representan el esfuerzo colectivo, sostienen la actitud y marcan el camino incluso en los momentos difíciles. En las empresas sucede algo parecido: los equipos esperan coherencia entre lo que los líderes dicen y lo que hacen.

También cambia la relación con la autoridad. Los equipos actuales ya no responden de la misma manera a modelos excesivamente rígidos o verticales. Por eso, muchos líderes necesitan desarrollar habilidades que antes parecían secundarias: inteligencia emocional, comunicación, capacidad de feedback y gestión de la diversidad dentro de los equipos.

Atrás quedó la soledad

Hay otro paralelo interesante: en los grandes equipos de fútbol, el capitán ya no lidera solo. El liderazgo suele repartirse entre distintas figuras del vestuario. En las empresas está pasando algo similar. Las organizaciones más ágiles y modernas promueven liderazgos horizontales y colaborativos, donde distintas personas pueden asumir roles de influencia según el contexto.

La inteligencia artificial (IA) y la transformación tecnológica también agregan un nuevo desafío. Así como los equipos de fútbol incorporan análisis de datos, tecnología y nuevas metodologías, las empresas viven procesos acelerados de cambio. En ambos casos, los líderes necesitan ayudar a interpretar esa transformación sin perder el componente humano.

Porque, en definitiva, ni los jugadores ni los colaboradores esperan perfección. Esperan líderes capaces de acompañar, escuchar, sostener y dar dirección cuando el contexto se vuelve incierto.