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“Cuéntame sobre ti”: cómo presentarte en una entrevista laboral

Escrito por Manpower México | 15/04/26

Cuando el entrevistador te da la palabra sin estructura, no es una trampa: es una oportunidad. Cómo ordenar tu presentación, qué información incluir y cómo generar una primera buena impresión. 

Sentados, o incluso de pie en el pasillo. Apenas se saludaron y el entrevistador abre el juego: “cuéntame de ti, cuáles son tus intereses”. Y esa pregunta te descoloca, pero eso que muchos pueden sentir como un reto a atravesar, es en realidad una oportunidad para lucir tu argumentación y contar lo que consideras más importante de tu experiencia.

¿Por qué causa tanto temor en los candidatos? Justamente, porque es una pregunta abierta, no tiene una única respuesta correcta y, por eso, puede jugar a favor o en contra según cómo se la encare.

Lejos de ser un trámite inicial, este momento es una ocasión estratégica. Es el primer espacio donde puedes ordenar tu historia, mostrar tu perfil y, sobre todo, marcar el eje de la conversación. En otras palabras, es tu chance de orientar la entrevista hacia tus fortalezas.

Cómo usarla a tu favor

El primer punto clave es entender que no se trata de contar toda tu vida. No es una biografía completa, sino una presentación profesional. Lo ideal es pensarla como un relato breve —de entre uno y dos minutos— que tenga coherencia y dirección.

Una buena forma de organizarla es en tres partes: presente, pasado y futuro.

Empezar por el presente implica contar qué estás haciendo hoy o cuál es tu situación actual. Por ejemplo, si estás trabajando, puedes mencionar tu rol, tu área y tu foco principal. Si estás en búsqueda, puedes resumir tu perfil profesional o especialización. Esto ayuda a ubicar rápidamente al entrevistador.

Luego, es momento de ir al pasado, pero de forma selectiva. No hace falta recorrer cada experiencia, sino elegir aquellas que aportan valor para el puesto al que aplicas. Puedes mencionar roles anteriores, logros relevantes o aprendizajes clave que construyen tu perfil. La idea es mostrar una evolución y darle sentido a tu recorrido.

Por último, el futuro. Este es uno de los puntos más importantes y muchas veces el más olvidado. Explicar qué estás buscando, en qué tipo de desafíos te gustaría crecer o por qué te interesa esa posición en particular ayuda a cerrar el relato y a conectar tu experiencia con la oportunidad.

Un recorrido especial

Además de la estructura, hay algunos contenidos que suman especialmente en este tipo de presentación.

Uno de ellos son los logros. Más allá de describir tareas, es importante poder mostrar impacto. No se trata de exagerar, sino de dar ejemplos concretos de resultados: mejoras que impulsaste, proyectos en los que participaste o cambios que generaste.

Otro aspecto clave es la claridad. Evitar tecnicismos innecesarios o explicaciones demasiado largas ayuda a que el mensaje llegue mejor; quien entrevista puede no conocer en detalle tu contexto anterior. También es importante el foco. Adaptar la presentación al puesto al que aplicas marca una gran diferencia.

Por otro lado, el cómo dices las cosas es tan importante como el qué. La seguridad, el tono y el lenguaje corporal influyen en la percepción. No se trata de memorizar un discurso, sino de practicar lo suficiente como para poder expresarte con naturalidad.

Un error frecuente es subestimar este momento y responder de forma improvisada o demasiado general. Otro, en el extremo opuesto, es dar una respuesta excesivamente larga que pierde foco. Encontrar el equilibrio entre síntesis y profundidad es clave.

Cuando te dan la palabra en una entrevista es una invitación a construir tu propio relato profesional. Una oportunidad para mostrar cómo piensas tu carrera y hacia dónde quieres ir.