El estudio La IA avanza de la etapa disruptiva a la implementación, de Experis, ofrece una guía detallada sobre cómo encarar este momento para generar buenos resultados para el negocio.
Con la transformación tecnológica avanzando a un ritmo acelerado, los CIOs ganan protagonismo al definir procesos e implementar acciones que impactan de lleno en el negocio.
¿Por qué sucede esto? Es que el éxito no depende únicamente de adoptar nuevas tecnologías, sino de alinearlas con las prioridades estratégicas, desarrollar las capacidades adecuadas y establecer la gobernanza y la disciplina operativa necesarias para escalar el cambio de forma efectiva.
Para liderar este momento, Experis, en su informe La IA avanza de la etapa disruptiva a la implementación, ideó una serie de pasos que un CIO debe seguir:
Una alineación sólida con el negocio va más allá de mantener una relación cercana con la dirección general. Requiere formación continua y colaboración activa con líderes de otras áreas, así como establecer vínculos directos con los equipos operativos para comprender de primera mano las soluciones que están implementando y las herramientas que utilizan. En términos de medición, es fundamental enfocarse en lo que realmente importa para el negocio: crecimiento de ingresos, eficiencia operativa y retención de clientes.
Mantener el ritmo de la innovación exige mucho más que la experimentación puntual. Las organizaciones líderes están desarrollando procesos estructurados y repetibles para evaluar, probar, priorizar y escalar nuevas tecnologías, considerando variables clave como el valor de negocio, los requisitos de gobernanza, la preparación de los datos y la integración con los procesos existentes. Dado que estas iniciativas implican inversión, es fundamental trabajar de forma cercana con el CFO para identificar dónde se debe esperar un retorno claro y dónde es necesario replantear o desinvertir en iniciativas de bajo desempeño. Al evaluar periódicamente el rendimiento de las inversiones –por ejemplo, mediante auditorías trimestrales– y comunicar los resultados de forma transparente dentro de la organización, se fortalece la confianza, se genera alineación y se facilita la adopción de nuevas iniciativas en el futuro.
Hoy, cualquier líder de TI debe contar con un equilibrio sólido entre capacidades técnicas y habilidades interpersonales. La etapa en la que se encuentra su carrera no elimina la necesidad de seguir evolucionando continuamente en áreas como la comunicación, el liderazgo y la resolución de problemas. La escucha activa, en particular, es una habilidad clave para entender cómo las implementaciones tecnológicas impactan los procesos y las operaciones diarias de los equipos.
El aprendizaje debe convertirse en una disciplina permanente, especialmente en un entorno donde los riesgos de ciberseguridad evolucionan constantemente y la adopción de la IA se acelera. Los líderes deben invertir en el desarrollo continuo de sus equipos para fortalecer habilidades técnicas, elevar la conciencia en seguridad y facilitar la integración efectiva de la IA en las operaciones diarias. El acceso a cursos, certificaciones y experiencias de aprendizaje práctico permite mantener a los equipos actualizados y preparados.
Los líderes deben ir más allá de los modelos tradicionales de contratación para construir las habilidades necesarias en áreas como IA, ciberseguridad, nube y modernización. Esto implica combinar el desarrollo interno de talento, la incorporación de expertise externo y modelos flexibles de entrega, con el fin de fortalecer la capacidad de ejecución. El objetivo no es únicamente cubrir posiciones, sino construir equipos capaces de impulsar la transformación con velocidad, responsabilidad y el equilibrio adecuado entre supervisión y especialización.
Es fundamental definir con claridad la relevancia de la soberanía digital para la organización y, a partir de ello, establecer acciones concretas para reducir la dependencia de recursos externos cuando sea necesario. Esto implica fijar objetivos realistas que respalden la credibilidad organizacional y eviten brechas entre lo que se declara y lo que se ejecuta. En un entorno cada vez más interconectado, alcanzar una soberanía total será complejo. Sin embargo, fortalecer capacidades internas y simplificar de forma inteligente las integraciones representa un enfoque pragmático para avanzar.