Los ciberdelincuentes utilizan IA para automatizar ataques, detectar vulnerabilidades y desarrollar herramientas maliciosas con mayor velocidad.
La dimensión del desafío es difícil de ignorar. Según el Cyber Security Report 2026, de Check Point, las organizaciones enfrentaron durante 2025 un promedio de 1,968 ataques cibernéticos por semana, un incremento del 70% respecto de 2023. Y la presión no bajará: en julio de este año, el promedio llegó a 2,336 ataques semanales por organización, un 16% más que en julio de 2025. En nuestra región, el promedio fue todavía mayor: 3,561 ataques semanales por organización, un 19% más interanual.El dato permite dimensionar un cambio importante: los ataques digitales ya no son acontecimientos extraordinarios que ocurren de manera ocasional. Forman parte del contexto cotidiano en el que operan las empresas.
Y acá hay que analizar el rol de la inteligencia artificial (IA), ya que los atacantes pueden utilizarla para investigar objetivos, automatizar determinadas tareas, generar código malicioso o desarrollar campañas de ingeniería social más sofisticadas.
El Data Breach Investigations Report 2026, de Verizon, encontró que 15 técnicas de ataque diferentes, en la mediana de los casos analizados, fueron potenciadas mediante IA generativa. Además, la explotación de vulnerabilidades de software ya representa el 31% de las brechas, superando a las contraseñas robadas como principal vía de entrada.
El factor humano tampoco desaparece. Por el contrario, adquiere nuevas formas. El mismo informe señala que el elemento humano estuvo presente en el 62% de las brechas, mientras que la ingeniería social representó el 16% de todas las brechas.
Entonces, proteger a una organización debe ser una combinación de contar con buenos firewalls y también preparar a las personas para reconocer nuevas modalidades de fraude, proteger información sensible y utilizar responsablemente las herramientas de IA.
Cuando el costo llega al negocio
El impacto de un ataque puede involucrar interrupciones operativas, pérdida de información, gastos legales, extorsiones, recuperación tecnológica y daños que se extienden durante meses.
La escala del problema es tal que aparece en el Global Cybersecurity Outlook 2026, del Foro Económico Mundial. El informe señala que el 94% de los líderes de ciberseguridad considera que la IA será el principal factor de transformación del sector y que el 87% identificó las vulnerabilidades vinculadas con IA como el riesgo cibernético de crecimiento más rápido durante 2025.
En cuanto al talento, la expansión de la IA en el ciberdelito modifica el perfil de los profesionales que necesitan las organizaciones. Ya no alcanza con especialistas capaces de reaccionar frente a un ataque: se necesitan equipos que puedan anticipar riesgos, comprender cómo funcionan las nuevas tecnologías y traducir esos riesgos en decisiones de negocio.
Entonces, ¿qué talentos demandan las empresas? Perfiles vinculados con ciberseguridad, inteligencia de amenazas, seguridad de IA, protección de datos, gestión de identidades y respuesta ante incidentes. También aparecen necesidades más específicas, como profesionales capaces de evaluar los riesgos de modelos de IA, establecer políticas para su uso dentro de las organizaciones y controlar qué información pueden procesar las nuevas herramientas.
El desafío es especialmente relevante a medida que las compañías incorporan agentes de IA capaces de ejecutar tareas con distintos grados de autonomía. Cada nuevo agente puede convertirse también en un nuevo punto de acceso a información, sistemas y procesos.
El Foro Económico Mundial advierte justamente sobre esta carrera entre innovación y seguridad: mientras las organizaciones avanzan con IA y automatización, los marcos de gobernanza y las capacidades humanas no siempre evolucionan al mismo ritmo.